Íbamos tranquilamente tres personas por la calle, andando, tal vez pensando en llegar a casa y en la fiesta que nos vamos a pegar dentro de poco, cuando de repente una angelical voz nos rompe los esquemas y nos deja desorientados, una señora que teníamos delante estaba rezando yo qué se que clase de alabanzas al señor y a no sé quien más. Puede ser que no sea tan extraño que alguien cante por la calle, puede ser, pero esto es muy gordo, de cámara oculta pero sin cámara, ¿Cómo me aguanto la risa eh? porque me he mordido la lengua, he cerrao la boca, he pensao en cosas malas, pero no ha habido forma de evitar que una gran presión saliera de mis pulmones intentando hacer un gran estruendo echando carcajadas, tal presión había, que me ha entrao un buen dolor de cabeza.
La cosa no acaba ahí, la angelical señora cantora, parecía seguir nuestros pasos, y nosotros, las tres personas (ese tipo de gente que no canta por la calle, a no ser que hayamos tomado algo...) acelerábamos al paso para subir rápidamente al coche y olvidarnos de aquella terrorífica situación, la señora se plantó unos segundos delante de nuestro coche y parece ser que nos echó una sonrisa victoriosa creyendo que había ganado la guerra santa. Por fin se fue, evitando así que yo pasara por encima de ella para librarnos de aquella pesadilla.
Moraleja:
1. Si alguien se pone a cantar alabanzas al señor por la calle, reid con ganas porque si no, da dolor de cabeza.
2. En ocasiones hay personas que fuman mucho.
2 comentarios:
Uyy qué miedo!! lo peor fue la mirada y la sonrisita de la mujer cuando estábamos en el coche... yo pensaba que se nos metía, de verdad!!
A veces veo Habeces
Publicar un comentario en la entrada